Mensaje de la XXV Asamblea al metodismo uruguayo

Montevideo, 19 de julio de 2025

Al pueblo Metodista uruguayo
Gracia y paz sea con ustedes.

Los días 18 y 19 de julio del 2025 se desarrolló la XXV Asamblea General de la Iglesia Metodista en el Uruguay (IMU) en el Instituto Crandon, Montevideo, bajo el lema:

“Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia”.
Mt. 6:33.

Entre oraciones, cantos, alabanzas e instancias de reflexión, transcurrimos estos días con delega-dos de las comunidades de nuestra iglesia, representantes de las instituciones educativas y de servicio metodistas y ecuménicas, integrantes de la Junta Nacional de Vida y Misión y visitas de hermanos de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina, la Iglesia Metodista en Brasil (segunda región), la Iglesia Metodista Unida y la Junta General de Ministerios Globales.

Con gran alegría se celebró el reconocimiento de las ordenaciones al ministerio de los presbíteros Enrique Pérez, Oscar Quevedo, Jairo Roa y David Waszuk, la ordenación como presbítera de Stefanie Kreher y la ordenación al ministerio diaconal de Sandra Dos Santos y de Iván Gérez. Ponemos en manos de nuestro buen Dios sus vidas para que les bendiga en su labor ministerial.

Anunciamos con gratitud que nuestra hermana Evelyn Wibmer presidirá nuevamente nuestra iglesia en el nuevo período, acompañada por Jorge Gerhard en la vicepresidencia y por la nueva Junta Nacional de Vida y Misión (JNVM) integrada por Giovanna Romero, Adriano Frattini como ministros y como hermanos laicos Erica Viera, Gonzalo Rosso, Bolivar Guicheney, Andrés Robaina y Nicolás Iglesias.

Esta nueva Junta está desafiada, por mandato de la Asamblea, a generar una Comisión de Reestructura que tendrá por cometido repensar los cuerpos jurídicos que nos rigen. Tendrá como objetivo adaptarlos a las nuevas realidades y a los desafíos eclesiológicos y misioneros que vivimos, de modo que podamos ser más fieles y justos para dar respuesta a las necesidades actuales de nuestra iglesia y de nuestro pueblo. Esta tarea se realizará en diálogo y consulta con todas las instancias de la iglesia en un plazo no mayor a dos años. Nos mantendremos en actitud de esperanza activa y oración permanente por su realización.

También anunciamos que en los próximos cuatro años estaremos enfocando el trabajo en los temas de Evangelización, Mayordomía y Comunicación, guiados por las resoluciones y acuerdos logrados en las instancias de reflexión de esta asamblea.

Hemos aprobado el Plan de Evangelización elaborado en consulta con las comunidades. Éste propone trabajar en tres grandes ejes: incentivar la espiritualidad en nuestras congregaciones, porque la iglesia no evangeliza por lo que hace, sino por lo que es; reconocer y enriquecernos por la diversidad de dones, aspectos culturales y énfasis teológicos presentes en nuestras comunidades; y profundizar la creación de espacios de oportunidad para dar testimonio de nuestra fe en nuestras instituciones educativas y comunidades de servicio. La nueva JNVM ha sido mandatada a crear una Comisión Nacional de acompañamiento, animación y monitoreo de la implementación de las pro-puestas mencionadas.

Con respecto a la Mayordomía y pensando en esta no solo como gestión de recursos, sino como una forma de vida basada en el servicio, la comunión y la responsabilidad colectiva, se propone para los próximos cuatro años trabajar en una Mayordomía Integral. Esto implica: fortalecer la articulación y el trabajo conjunto entre comunidades, creando una red de intercambio de saberes, servicios y recursos desde una lógica solidaria; realizar un diagnóstico de los recursos edilicios para hacer un uso estratégico de ellos, planificar un redireccionamiento de los recursos económicos en favor de la misión de la Iglesia y, por último, la creación de espacios de mentoría o acompañamiento para sostener procesos y acompañar a otros en sus exploraciones y acciones.

En la búsqueda de expresar nuestra identidad y misión, se trazaron líneas de trabajo para el fortalecimiento de las Comunicaciones. Estas líneas se fundamentan en la intención de comunicar nuestra identidad metodista, dar a conocer nuestros testimonios, espiritualidad y acciones, hacer escuchar nuestra voz profética sobre temas públicos y destacar el valor de la espiritualidad como fuente de esperanza. Se decidió definir una política de comunicación institucional y crear una secretaría que articule y tenga referentes locales de comunicación.

Las pistas del Reino se hacen visibles en el ejercicio de la misión. Lo pudimos percibir a través de la lectura de los informes de los grupos de trabajo que fuimos escuchando en estos dos días de asamblea.

Confiamos en que esta comunidad liberadora, amorosa y trabajadora será bendecida con la compañía del Espíritu Santo que guiará y añadirá bendición a los propósitos acordados.

Esperanzados rogamos a Dios,
¡Venga tu Reino Señor!

XXV Asamblea General Ordinaria
Iglesia Metodista en el Uruguay

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