Mensaje Navidad 2020

Juan 1: 1-5

En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla.


 

No es común que un sermón o mensaje de Navidad se utilice el texto del Evangelio de San Juan. En todos mis años de iglesia, jamás vi que se usara. Los textos de los otros tres evangelios -San Mateo, San Marcos y San Lucas – describen el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, el de San Juan, no. Quizás por ese motivo, la mayoría de las personas, tengan presente el relato de los otros tres evangelios y no el de Juan. Juan no menciona ningún aspecto del nacimiento de Jesús, como así tampoco de nada relacionado a este acontecimiento.

Dios en tres personas, bendita trinidad” expresa uno de nuestros himnos clásicos. Así es como creemos en nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, de una manera indisoluble. Es muy significativo que este evangelio comience de esta manera, mostrando, desde su comienzo, uno de los pilares de nuestra fe. Si vamos a Juan 8: 12, vemos una de las formas de cómo se presenta Jesús, uno de los “Yo soy”:

Jesús se dirigió otra vez a la gente, diciendo: —Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad

… Es, en sí mismo, un fuerte mensaje, esperanzador. Nadie desea estar en la oscuridad, es algo que, desde el principio, marca la vida de la humanidad. El dominio del fuego, es un hito en la evolución del ser humano. Con un buen uso del fuego, se pudo calentar, cocinar y ver. Ver, cuando estamos rodeados de oscuridad, no es poca cosa, es algo que buscamos todas y todos, entre otras cosas, nos da confianza, seguridad.

En estos momentos, Covid 19 mediante, es muy utilizada la expresión: “podemos ver la luz al final del camino”, principalmente al referirse a la aparición de la vacuna que permita superar la crisis sanitaria.

Nos referimos a la luz como algo que, por más que sea absolutamente inmaterial, permita asirnos cual naufrago a un madero que le permita alcanzar la costa. La luz es esperanza, la luz nos guía, la luz nos permite ver. En circunstancias como las que la humanidad está transitando la humanidad, lo que reina es la incertidumbre, la luz disipa, al menos disminuye el grado de incertidumbre.

El ser humano necesita de certezas y, al igual que una utopía, la certeza absoluta, no es factible de alcanzar, pero le brinda tranquilidad, le da esperanzas. El mensaje cristiano es, en sí mismo, esperanzador.

En la fe encontramos certezas de salvación, más allá de todas las cosas.

Al nacer Jesús, él ángel lo anunció de esta manera (Lucas 2:10-11)

Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos: Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor

Qué más esperanzador puede ser el saber que somos salvos y por algo que está a nuestro alcance, que depende de cada una, cada uno de nosotros, basta con tener fe. Leemos en Efesios 2:8 y 9:

Porque por gracia sois salvos, por la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para nadie se gloríe

En Navidad, celebramos que nos ha nacido un salvador, una luz que brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla, ni podrán.

Tengan ustedes una muy feliz y bendecida Navidad, que sea, una vez más, momento propicio para renovar nuestra fe en medio de tanta incertidumbre.

Shalom

 


Alfredo Alcarraz
presidente IMU

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