Oveja y moneda perdida, padre que abraza
Poesía reflexiva del hermano Gerardo Carlos C. Oberman
¿Perdida?
(A la luz de Lucas 15:1-7)
Tal vez nunca me perdí.
Quizás elegí irme,
simplemente saltar la cerca
y salir en busca de otros aires,
de nuevas experiencias,
de otras oportunidades.
Tal vez quise ser yo misma
y no parte de un redil sumiso,
obediente y conformista.
Quizás me cansé del bullicio,
de tanta rutina monótona,
de los mismos caminos,
de los mismos pastos,
de las mismas aguas.
Lo cierto es que un día me fui.
Y de pronto estaba allí,
recorriendo sendas desconocidas,
descubriendo otras ovejas:
blancas, negras, marrones,
moteadas y grises,
que balaban sus historias
de hermosas praderas,
de libertad y de aventuras
pero también de soledades,
de lobos asesinos,
de abandono y de miedos.
Y en ese andar fuera
me encontré a mí misma:
rebelde y frágil a la vez,
insumisa y vulnerable,
independiente pero necesitada
del abrigo de una comunidad,
de un espacio donde ser,
donde buscar y construir,
donde soñar y vivir
junto a otras y a otros.
¿Perdida?
¡No!
¿Encontrada?
¡Si!
Y aquel redil al cual volví
ya no fue más ni cárcel ni encierro.
Porque aprendí que siempre,
siempre,
es posible saltar la cerca
cuando el aislamiento agobia.
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