Palabra, Luz y Vida

Querida comunidad,
Comenzamos un nuevo año con noticias de desastres, crisis climáticas, enfrentamientos, persecución, guerras y violencias. En América Latina sabemos que muchas de estas realidades son fruto de juegos de poder donde la vida se subordina al dinero, al control y a los intereses de unos pocos.

El desamor que deshumaniza se expresa en estructuras injustas que concentran riqueza, saquean territorios, endeudan pueblos y naturalizan el descarte de personas y recursos naturales. Cuando estas decisiones se justifican en nombre de la paz o incluso de dios, lo que queda en evidencia es que Dios está siendo negado y su imagen desfigurada.

En este contexto, el Evangelio según Juan 1:1-18, escrito en diálogo con la cultura griega y sus múltiples dioses, proclama con mucha fuerza quién es el Dios de Jesús y cuál es su proyecto para el mundo. Dios es Abba, y en Jesús se nos revela como Palabra, Luz y Vida.

Confesar que Jesús es la Palabra (Logos) es proclamar que Dios sigue hablando hoy, en la historia concreta, en medio de los conflictos, de las injusticias hacia sus hijos y hijas. Es también rechazar los discursos que silencian, que justifican la exclusión, que bendicen la violencia. Es afirmar que ninguna ideología, ningún mercado, ningún imperio ni ningún fundamentalismo religioso puede tener la última palabra sobre la vida humana, porque la última Palabra es Dios hecho carne.

Confesar a Jesús como Luz es recibir discernimiento para ver lo que se oculta, desenmascarar la mentira y no acostumbrarnos a la explotación, la violencia y la exclusión, aun cuando se disfracen de legalidad o de fe.

Confesar a Jesús como Vida es decir que ningún imperio ni ningún mercado tiene derecho a decidir quién vive y quién muere, ni a apropiarse del destino de las personas, los pueblos y mucho menos de la Creación.

En este comienzo de año, el Evangelio según Juan nos habla con esperanza que las fuerzas del mal – la oscuridad, nunca va a tener la última palabra.

Es mediante el Espíritu Santo quien hoy nos hace vivir la Palabra, nos habita, nos anima y nos sostiene para decir la verdad, cuidar la vida y resistir toda lógica de muerte que deshumaniza.

Que este nuevo año podamos vivirlo habitadas y habitados por esta Palabra que se hace carne.


Pastora Sandra Dos Santos

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