Sal y luz del mundo

Querida comunidad, compartimos el Evangelio según Mateo 5:13-20. La comunidad mateana nos cuenta que una gran multitud seguía a Jesús, gente de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán. Personas muy diversas, unidas por el dolor, el sufrimiento y la búsqueda de sanación, respuestas, oportunidades y esperanza.

Al ver a la multitud, Jesús sube al monte, se sienta y sus discípulos se acercan para escucharlo. Después de las Bienaventuranzas, Jesús da un paso más y habla de la identidad y la misión de sus discípulos:

Ustedes son la sal de la tierra… ustedes son la luz del mundo.

Mateo 5:13

En tiempos de Jesús, la sal era muy valiosa, además de conservar los alimentos y dar sabor, era esencial para la vida cotidiana; sin embargo, estaba controlada por el imperio y los comerciantes, e incluso se usaba como parte del pago (de allí la palabra salario). La luz está hecha para iluminar, y ocultarla bajo un cajón sería un acto de insensatez.

La luz y la sal expresa la capacidad de orientar, dar sentido y comunicar vida. Con estas imágenes, Jesús nos recuerda que la fe está llamada a conservar la esperanza, dar sabor a la vida, alumbrar el camino de otros y hacer visible el amor de Dios para que el Padre sea glorificado.

Pastora Sandra Dos Santos

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