Una comunidad diversa, desafíos comunes
Una mirada del metodismo uruguayo sobre el Concilio Mundial
El encuentro del Concilio Metodista Mundial en El Salvador fue una oportunidad para compartir experiencias, reconocer desafíos comunes y fortalecer los vínculos que unen a las comunidades metodistas alrededor del mundo.
En esta entrevista, Andrea Gutiérrez —representante de Latinoamérica en el Concilio Mundial Metodista— comparte algunas reflexiones sobre el valor de la conexionalidad, el encuentro entre comunidades diversas y los desafíos que atraviesan hoy a la familia metodista mundial: las migraciones, las violencias, la crisis ambiental, la justicia y la construcción de paz.
- ¿Cómo fue tu participación y cuál es el rol de estos espacios de intercambio para la IMU?
Cuando fui designada para representar a la Iglesia Metodista en el Uruguay en el Concilio Metodista Mundial, por la Junta Nacional anterior, el criterio político fue mantener la conexionalidad con las organizaciones metodistas a nivel regional y mundial, asumiendo un espacio protagónico y participativo.
Así lo estamos cumpliendo, en cuanto formamos parte de los consejos directivos de CIEMAL y de WMC. Desde el comité directivo del WMC se está proponiendo revitalizar el intercambio pastoral así como de laicos, fortalecer las relaciones interreligiosas, trabajar temas en común (en este quinquenio el lema es el peregrinaje, considerándolos parte de una gran comunidad de fe alrededor del mundo que está “en movimiento” (on the move).
- ¿Qué importancia tienen estos espacios de encuentro para una comunidad de fe que forma parte de una red mundial tan diversa?
– El encuentro cara a cara, y a pesar de las barreras de idiomas, nos permite primero reconocernos como hijos de un mismo Dios amoroso y así apreciar que formamos parte de una gran hermandad por medio de Cristo. Luego poder identificarnos y fortalecer nuestra identidad wesleyana con todos sus matices. También es un ejercicio de apertura a diferentes teologías y prácticas de fe, que como resultado termina enriqueciendo nuestra propia fe.
- A lo largo del encuentro, ¿qué elementos comunes aparecieron con más fuerza entre las distintas comunidades?
– Pudimos constatar que la movilidad humana es un tema que preocupa y ocupa a los metodistas en todo el mundo. También los enfrentamientos armados en distintos puntos del planeta nos afecta tanto directa como indirectamente. Los diferentes tipos de violencia que podemos percibir en nuestra región también son vividos en otros continentes, como lo son la violencia económica, social, doméstica, política, estructural. Otro tema de preocupación común es la crisis ambiental, el cuidado de la naturaleza y el cambio climático.
- ¿Qué desafíos y oportunidades aparecieron durante el encuentro que puedan ser tomados como ejes principales de trabajo?
Con motivo del cuadragésimo aniversario de la Afirmación Social Metodista Mundial (1986 – 2026), en instancias de este encuentro de El Salvador, se emitió una Declaración Pastoral del Consejo Metodista Mundial, que considero debiera consultarse para tomar de allí los ejes principales de trabajo. Allí se nos invita a comprometernos con la dignidad humana y derechos humanos, la justicia económica, ecosocial y migratoria, la seguridad y construcción de paz, temas de género y justicia intergeneracional, justicia en salud, comunicaciones y justicia digital, entre otros. También se encuentra allí un llamado a la participación activa en la sociedad para ser agentes de cambio dando testimonio público, hablando de la responsabilidad compartida y la cooperación global centrada en los pueblos, buscando el florecimiento para todos ellos.
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