Obispo Federico Pagura – Mensaje desde presidencia

Estimados hermanos y hermanas de la familia Pagura
y de la Iglesia Evangélica Metodista de Argentina (IEMA):

Montevideo 6 de mayo de 2016

¡Gracia y Paz en Cristo Jesús nuestro Señor y Salvador!
Dijo Jesús:

«Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí aunque muera vivirá…» (Juan 11: 25)

 

Hoy partió a los brazos del Señor nuestro querido hermano, Obispo Pagura.

Fueron 92 años de vida y muchos de servicio a la misión que Jesucristo nos confió.

Discípulo sensible, poeta, amoroso, comprometido y luchador incansable por los derechos humanos. Un maestro de maestros y, para muchísimos/as, un ejemplo a seguir.

Desde la Iglesia Metodista en el Uruguay (IMU) damos infinitas gracias a Dios por su vida ejemplo de entrega, desprendimiento y sabiduría.

Tenemos certeza que, tanto la familia como toda su amada Iglesia Metodista argentina, están firmes en la fe, «en Cristo que nos fortalece». Les acompañamos en espíritu y oración y no podemos dejar de recordar las palabras del obispo Pagura en 1975:

«No tengo miedo a la muerte
miedo tengo a la vida sin sentido
que no se juega por nada y que alimenta sus horas de egoísmo.

No tengo miedo a la muerte
si ha de ser el alto precio de una entrega;
miedo le tengo a los años
que se acumulan en vano, como arena.

No tengo miedo a la muerte,
muerte de rica semilla que germina;
miedo le tengo al ocaso
de una vida interminable y vacía.

No tengo miedo a la muerte
cuando se vive por otros
sin justicia;
miedo le tengo al engaño
de un paraíso de goces y de estulticia.

No tengo miedo a la muerte
porque he aprendido a mirarla
cara a cara
en niños que mueren de hambre,
en mujeres oprimidas y humilladas.

No tengo miedo a la muerte
porque en estos tristes años
se ha asomado
en los ojos suplicantes
de hombres rudos, con sadismo
torturados.

No tengo miedo a la muerte
porque he escogido el camino de un Viajero,
que por amor a los hombres,
vivió y se dio sin reservas,
todo entero.

No tengo miedo a la muerte
porque si llego a morirme
en mi cruz
alguien me alumbra el sendero
y me abre el pórtico al Reino
de la Luz.

Vamos hermano, crucemos
el valle oscuro y profundo del temor.
Asidos ya de su mano,
sembremos en el mundo
por amor.»

 

Que nuestro Dios de amor los/nos bendiga y los/nos llene de sabiduría para continuar haciendo vivo el ejemplo de vuestro obispo emérito que tan bien supo sembrar las simientes del Reino.

Con la certeza que el Obispo Pagura ha encontrado el pórtico abierto, lo ha traspasado y se encuentra en el Reino de la Luz

Fraternal abrazo solidario,

Alfredo Alcarraz
Presidente de la IMU

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